Súperfuerte, tía
Nada, que estoy limpiando la bandeja de entrada del Thunderbird -840 mensajes- y me voy encontrando con cosas que procrastiné en su día como un microsiervo cualquiera y que, oye, que merecen la pena. Como esta crónica terrible y desgarradora del brutal e indignante atropello sufrido por unos españoles de bien cuando intentaban honrar la memoria de José Antonio el pasado 20 de noviembre y que copipego respetando la puntuación y ortografía originales. Aviso: no apto para gente sensible, que a mí aún me hierve la sangre de rabia. Crónica de una vergüenza y de una desvergüenza Vergüenza la que sentimos miles de españoles que fuimos vejados y pisoteados en nuestra dignidad los pasados 20, 21, 22 y 23 de noviembre de este aciago año del Señor de 2008. Desvergüenza de los que nunca la han conocido. Estos hechos que se van a relatar, muy sucintamente, ocurrieron en una nación, (tristemente con una minúscula enorme), que se cree del primer mundo y cada día existe menos por culpa de sus propia...