Una gente muy, muy mayor
Al final de la estúpida manifestación de pijos del otro día (hey, Chesterton, ¿cómo va eso?), mis compañeros del Manifestómetro propusieron hacer otra cobertura el 20N. Y yo les disuadí. Primero porque la Falange da mal rollo y no tienen mucho sentido del humor; segundo porque son cuatro gatos y se nos iba a ver mucho: cinco tipos tirando fotos alrededor de cuatro gatos uniformados, cantan; y tercero, porque incluso nuestra modesta repercusión mediática (ejem) es más eco del que merecen. Así que lo dejamos. Pero el domingo me levanté cachondo. Cachondo e idiota, porque en vez de hacer lo normal cuando te levantas cachondo, que es meterle mano a la preciosa chica con la que comparto lecho, la desperté y le propuse subirnos al Valle de los Caídos. Y ella tampoco se levantó muy inteligente, porque aceptó. Según la web de la Falange había una romería o algo así a las once de la mañana desde El Escorial y unos discursos en la puerta de la Basílica a las 13h. Sólo nos daba tiempo a llegar a...