La Conferencia Episcopal ha presentado una campaña publicitaria contra la inminente (esperemos) y tardía (seguimos esperando) reforma de la Ley del Aborto y no se les ha ocurrido nada mejor que la imagen de arriba. El mensaje es que el Gobierno protege más los embriones de lince ibérico que los de ser humano. La comparación es tan tramposa como estúpida y fácilmente desmontable, pero resulta llamativo que sea la mismísima Iglesia Católica la que compara en igualdad un ser humano, la cúspide de la Creación divina, y una bestia como el lince ibérico. Si yo fuese Dios les ponía finos. Pero además de eso, está el detalle de que lo que propone la ley es despenalizar el aborto en las doce primeras semanas de gestación, y a las doce semanas lo que llevas dentro no es ese niño (feo) que te mira pidiéndote que le abraces. No es ni siquiera un niño, es un feto y hace nada aún era un embrión, y se parece a un alien cabezón de unos 6 centímetros y unos 20 gramos, algo así: Claro, convencer a un...